Angeles Comuñas

Gracias a la recuperación de mi audición, mi vida vuelve a ser la que siempre deseé.

Durante años me vi obligada a cuidar de mis hijos sola. Cuando se independizaron,  la vida me dio la oportunidad de volver a disfrutar de mi libertad y mi autonomía.  Cada día salía a comer con mis amigas y a jugar una timba de cartas. Casi sin darme cuenta, empecé a inventar excusas para dejar de hacerlo. Mi pérdida auditiva me impedía seguir con fluidez nuestras conversaciones y lo que antes eran risas, se convirtió en vacíos incomprensibles.

Pese a mi coquetería, decidí adaptarme un audífono y debo admitir que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en los últimos tiempos. Muchas de mis compañeras ni siquiera se han percatado de que lo llevo. Reanudé las reuniones con mis amigas y me di cuenta de que ya no tenía esas lagunas sonoras. Gracias  a la recuperación de mi audición mi vida vuelve a ser la que siempre deseé.  Ya nada me impide oír los faroles de mis contrincantes y ganar todas las partidas.

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