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El oído es un órgano tan maravilloso por su complejidad, como delicado por su estructura interna. Como órgano sensorial que es, tiene una importancia vital y se relaciona directamente con nuestras emociones. Gracias al oído podemos comunicarnos, realizar con normalidad nuestras actividades cotidianas y ser alertados en caso de peligro.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que en el mundo, alrededor de 360 millones de personas sufren de un déficit auditivo, de las cuales un considerable porcentaje de casos podría evitarse adoptando medidas primarias de prevención. Un0a de ellas sería una correcta limpieza de los oídos, hábito que debería adoptarse desde la infancia.

Además, no hay que olvidar que los niños también tienen riesgo de sufrir algún problema auditivo, como infecciones o tapones de cera, lo cual puede provocar el temido dolor de oídos. Estas anomalías pueden afectar de igual modo a los adultos, pero como decíamos, cuidar los oídos de forma adecuada puede ser una forma de evitar problemas. No obstante, y tratándose de un órgano delicado, las medidas de limpieza del oído tienen que ser específicas. Veamos cuáles son.

El cerumen y la salud auditiva

Hay un dato curioso y es que, la forma del oído, le capacita en parte para lo que sería una “auto limpieza”: el conducto auditivo está inclinado de forma que facilita la salida del exceso de cerumen. A esta particularidad se suma que, en el canal auditivo, hay unas células cutáneas superficiales que se ponen en movimiento cuando hablamos, masticamos o movemos la mandíbula,  favoreciendo la expulsión de algunas impurezas. También cabe señalar que el cerumen tiene una función protectora, que actúa  como barrera contra las agresiones de las bacterias y pequeños objetos, repeler el agua y mantener la superficie del conducto auditivo suave y con el grado de humedad adecuada.

No obstante,pese a la capacidad de mantenimiento del propio oído, también se hacen necesarias algunas medidas extra de limpieza, como en el caso de exceso de cerumen. Cuando la cera se produce de forma excesiva puede bloquear el conducto auditivo provocando pérdida de audición, zumbidos, picor y, a veces, dolor.

Hay personas que  tienen mayor propensión a acumular cerumen y se ven obligadas a eliminar su exceso con regularidad: aquí cobra especial importancia hacerlo correctamente para no agravar el problema. Emplear bastoncillos de algodón, pinzas u otros instrumentos similares para eliminar el exceso de cera, aunque eliminen buena parte de la misma, también empujan gran cantidad al interior del oído, obstruyéndolo.  No se debe hurgar bajo ningún pretexto en el oído, tampoco para limpiarlo.

Hay un número considerable de personas que utilizan bastoncillos de algodón para eliminar la cera, hasta el punto de que, en muchos envases de bastoncillos, el fabricante indica claramente que no se inserten en el oído. Además de provocar obstrucciones e infecciones, también hay riesgo de introducir demasiado profundamente el bastoncillo y llegar incluso a perforar el tímpano.

 

Consejos  para una limpieza de los oídos más segura

El exceso de cera también se puede prevenir y una forma  sencilla y segura de limpiar el oído es durante la ducha: podemos dirigir un chorro muy débil de agua tibia a nuestro pabellón auditivo,  inclinando la cabeza en el sentido del oído que queremos limpiar. Emplear 30 segundos serán más que suficientes. Después inclinaremos la cabeza en sentido contrario para que salga el exceso de agua y secaremos delicadamente con una toalla.

También puede utilizarse como método de limpieza un pañuelo limpio de algodón ligeramente humedecido y hacer la operación con extrema delicadeza, para evitar empujar cerumen al interior del oído.

De igual modo, se pueden emplear sprays auditivos específicos de venta en farmacias o centros especializados. Se pueden utilizar como higiene habitual previniendo así, la acumulación de cerumen.

La preparación de una solución salina, mezcla de agua tibia y una cucharada de sal fina, es otro método de limpieza: aplicar unas gotas de la mezcla en el oído con ayuda de un trozo de algodón. El mismo procedimiento se puede seguir con una mezcla de agua oxigenada y agua hirviendo a partes iguales, aplicando unas gotas con delicadeza, cuando la mezcla esté a temperatura ambiente o tibia.

Aún así hay que señalar que no conviene abusar de la limpieza de los oídos, ya que si se elimina diariamente el cerumen, estamos privando al oído de su defensa natural. Con una vez a la semana suele ser suficiente.

Además de adoptar hábitos de higiene adecuados, no hay que olvidar que el cuidado de los oídos también pasa por realizarse revisiones periódicas en un centro auditivo. Estas revisiones son el paso previo para detectar problemas antes de que se agraven y que pueden repercutir negativamente en la persona.

Una revisión auditiva es una prueba totalmente indolora, sencilla y que se realiza en unos minutos. Para ello, se puede acudir a algún centro auditivo en Barcelona como Audiotek, donde además de realizar la revisión, ofrecerán la solución más acertada a cualquier problema que se haya podido detectar.

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