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Hay una imagen muy frecuente que se nos presenta cuando salimos a la calle o vamos en transporte público: la de muchas personas con auriculares,  absortas en un mundo paralelo lleno de música o palabras interesantes.

Y es que el sentido del oído, además de ayudarnos en nuestra supervivencia, permite la evasión a otras realidades cuando nos dejamos llevar por él. ¿O acaso no tenemos la sensación de estar en otra parte cuando nos dejamos transportar por la música o por un discurso que nos fascina? El responsable es este órgano tan curioso, el oído, que nunca deja de sorprendernos con su complejidad.

Puede suceder que no se aprecie la importancia del oído hasta que se presenta un problema auditivo: entonces nos sentimos irritables, inseguros, incluso deprimidos. Es normal: el correcto funcionamiento del oído es vital para sentirnos bien al cien por cien.  

El oído es tan especial que tiene la curiosa particularidad de ser el primero de los cinco sentidos que se desarrolla en el feto y le permite su primer contacto con el mundo. Muchas personas desconocen este dato, pero el oído es “la primera sensación” de toda nueva vida cuando se está gestando.

Es interesante conocer cómo está constituido este órgano que se divide en oído externo, oído medio y oído interno, así como otras curiosidades de su funcionamiento.

El oído externo: todo empieza fuera

El mundo que nos rodea está repleto de sonidos: las voces de las personas, el repiqueteo de la lluvia, el rumor del viento, pero también el timbre del teléfono, el claxon de un coche y otras muchas señales acústicas que nos ponen en alerta. Todos esos sonidos empiezan como una vibración en el aire que aumenta o disminuye su presión, generando las ondas sonoras.

El oído externo, que comprende el pabellón auricular u oreja, nos ayuda a saber de dónde provienen esos sonidos que nos llegan a través de las ondas. Le sigue el canal auditivo y finalmente la membrana del tímpano, que es la encargada de traducir en vibraciones que transmite al oído medio.

En el oído externo es también donde se colocan los audífonos en caso de necesitarlos, y serán ellos los encargados de amplificar los sonidos que recibamos.

A propósito del oído externo, llamado comúnmente oreja, hay otra curiosidad:  Las orejas pueden funcionar como “huellas digitales”. Desde hace unos años se están realizando estudios para la identificación de personas por sus orejas, ya que mantienen su forma estable desde el nacimiento hasta la vejez. Se intenta desarrollar un programa que permita a los ordenadores identificar personas por la forma de sus orejas, y todo apunta a que será posible hacerlo en un futuro no lejano.

El oído medio y el oído interno: el viaje del sonido continúa.

El oído medio tiene un diámetro de apenas un centímetro cuadrado, y en él se encuentran los tres huesos más pequeños del cuerpo humano: martillo, yunque y estribo. Sus movimientos son provocados por las vibraciones del tímpano y transmiten al oído interno,todos los sonidos con sus innumerables matices.

Pero el oído no sólo  transmite al cerebro las ondas sonoras para que las identifique y sepamos qué está pasando. Otro dato curioso es que el oído también transmite señales de sabor a nuestro cerebro,  por lo que uno de los síntomas de problemas en el oído puede ser, perder la capacidad para reconocer sabores.

Finalmente, llegamos al oído interno, donde se encuentra una pequeña estructura llamada cóclea. Es aquí donde se convierten las vibraciones del sonido en impulsos eléctricos, que a través del nervio llegan al cerebro y provocan la sensación auditiva: final del viaje, el sonido ya cobró sentido.

Téngase en cuenta la increíble velocidad en la sucede este proceso y se comprenderá la maravillosa ingeniería que compone nuestro oído. Porque hay otro dato curioso sobre la forma de la oreja: su forma tan característica tiene su razón de ser: captar lo mejor posible los sonidos y conducirlos hasta el tímpano.

No cabe duda de que la audición es uno de los sentidos más importantes, ya que nos permite conectarnos al mundo y tener una vida plena. Por eso, es conveniente estar atentos a la hora de cuidar nuestra salud auditiva. Los oídos son órganos delicados y no es infrecuente que se dañen, a veces, por malos hábitos. Otras veces es debido a factores genéticos o la edad, por lo que habituarse a la realización de chequeos anuales en un centro auditivo de confianza, puede ser muy útil para prevenir problemas.

En Audiotek estamos especializados en ofrecer alternativas para cuidar de la salud auditiva a cualquier edad, bien sea a través de nuestras pruebas de diagnosis completas, audiología infantil, protección auditiva y audífonos para todas las necesidades.

Porque el oído no solamente es uno de los órganos más curiosos y sorprendentes del cuerpo humano, es también uno de sus sentidos más desarrollados, sin duda, por su importancia para nuestra supervivencia y calidad de vida.  Cuidemos de él como se merece.

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