La felicidad es el objetivo último del ser humano. Como sentimiento subjetivo, cada persona entiende este explorado concepto de forma diferente por más que, la mayoría, asociamos felicidad con compartir momentos especiales con nuestros seres queridos: una comida familiar alrededor de niños alegres y parlanchines, unas improvisadas vacaciones con amigos, largas tertulias al calor de una hoguera, una velada en compañía de buena música, un paseo al son del rumor del mar…Escuchar, incluso el silencio.

Si alguien nos preguntase qué nos hace felices, pocas veces nuestra respuesta sería: oír bien. En contadas ocasiones, nos paramos a pensar de qué modo cambiaría nuestra vida si dejásemos de oír o, simplemente, detectásemos que  nuestra audición ya no es la que fue.

Cuando tomamos conciencia de que nosotros o algún ser querido no escucha correctamente, apreciamos lo importante e imprescindible que se hace escuchar perfectamente. Máxime en una sociedad repleta de estímulos sonoros.

Es, en ese momento, cuando intentamos buscar solución y,esta solución, en la gran mayoría de los casos, pasa por unos audífonos.

Diversos estudios demuestran la conexión existente entre felicidad y audífonos, así como la relación entre pérdida auditiva no tratada y problemas de salud mental (depresión y ansiedad).

La adaptación de unos audífonos aumenta nuestra calidad de vida y, por tanto, nuestra felicidad.

La relación con la familia y amigos, mejora. Está probado que la pérdida de audición no tratada, incrementa el riesgo de aislamiento social. La persona afectada, desiste de participar de conversaciones que no entiende, quedándose poco a poco, apartado de su entorno.

La pérdida auditiva tratada con audífonos, revierte dicha situación. Cuando tratamos nuestra pérdida auditiva con audífonos, el retraimiento desaparece. Volvemos a sentirnos activos y  presentes en nuestro ámbito social, personal y laboral.

Una encuesta reciente, realizada a 4.000 adultos con pérdida auditiva, por la fundación Hear the world, aseveró que el 70% de los encuestados, evidenció un importante impacto positivo en sus relaciones.

Por otro lado, la organización internacional sin ánimo de lucro, Hear-It, analizó innumerables artículos sobre los beneficios de los audífonos en Australia, Europa y USA, revelando que la inmensa mayoría, demostraba una mejoría general en su calidad de vida, resaltando su efecto en el área social y familiar.

Así mismo, una pérdida auditiva no tratada, puede tener una clara repercusión negativa en nuestro medio laboral. Prueba de ello, es el estudio realizado por la Universidad de Texas, donde se evidencia que, tras sólo dos semanas de uso, los audífonos aumentan la actividad cognitiva en adultos con perdida auditiva de entre 50 y 60 años, aumentando, de este modo, su productividad.

Paralelamente, ha quedado demostrado que aquellos individuos con pérdida auditiva no tratada, son calificados como menos competentes con relación a sus semejantes tratados con audífonos. Señalar, también que, las personas con pérdida auditiva severa, ven mermado su salario respecto a las personas sin pérdida auditiva.

Para finalizar, nos referiremos al nexo que une pérdida auditiva no tratada y depresión. En un estudio reciente realizado por el Instituto Nacional de Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDOCD), se evidenció que sólo un 5% de la población con audición normal sufre depresión, mientras que la cifra se doblaba para aquellos con pérdida auditiva no tratada. Igualmente, quedó demostrado que aquellas personas con pérdida auditiva no tratada, corren un mayor riesgo de desarrollar un trastorno depresivo frente a aquellos con el mismo grado de pérdida auditiva y tratados con audífonos.

Si ha notado algún síntoma que le haga sospechar que su audición ha disminuido, no dude en visitar nuestros centros. Le ayudaremos a resolver sus dudas y solucionaremos sus inquietudes.

Porque volver a oír bien es volver a ser feliz.