Visite al médico de familia si le ocurren tres o más cosas de las mencionadas a continuación: Suele pedir a la gente que repita lo que ha dicho.

Se quejan de que pone el volumen de la televisión demasiado alto.

A veces tiene dificultades para entender las conversaciones telefónicas.

No recuerda la última vez que oyó correr el agua del grifo, el cantar de los pájaros o el ronroneo del frigorífico.

Parece que las personas murmuran o no hablan lo suficientemente claro.

Tiene que esforzarse mucho para poder entender una conversación.

Le acusan de no prestar atención.

Tiene problemas para seguir una conversación cuando hablan varias personas al mismo tiempo.

Tiene problemas para entender cuando existe ruido de fondo.

Tiene problemas para entender el habla de las mujeres y los niños.

Evita las conferencias y el teatro porque se tiene que concentrar demasiado para poder entender lo que se dice.

Oye con frecuencia pitidos, silbidos y zumbidos.

Siente que algunos sonidos están demasiado altos.